Nota escrita por Lily Ditella, grupo El Ceibo de Córdoba

El lunes 10 de noviembre de 2014, como estaba planeado, concurrí al Hospital Garraham de Buenos Aires. Mi tema son los cactus y las suculentas, y desde Córdoba viajé llevando materiales para hacer mi charla lo más amena y práctica posible.

Con tiempo había preparado una bandejita con hojas de suculentas recostadas sobre una mezcla con bastante vermiculita, con la intención de mostrarles esta forma mágica de reproducción y enraizamiento.

También llevé pequeños cactus nacidos de semilla en mi cactario, macetitas de Serenito (dulce de leche y chocolate; tengo seis nietos), dos bolsas de mezcla de tierra y pequeñas piedritas para el fondo de las macetas.

A las 14:30h estuve allí. Conté, por suerte, con la ayuda de mi marido para subir hasta el primer piso los dos cajones plásticos en los que trasladé todo. Cuando comencé, eran solo dos las asistentes, pero con el correr de los minutos se fue agrandando la concurrencia hasta llegar a 10 u 11.

Comencé mostrando fotos de mis plantas preferidas en su momento de esplendor, y así fuimos entrando en el tema, comentando el atractivo de sus formas, de sus texturas y de sus coloridas flores.

Les conté datos interesantes y distintivos de estas especies y a continuación los invité a meter “las manos en la tierra”. 

Animadamente, rellenaron sus macetitas y trasplantaron las pequeñas plántulas que les había llevado. Primero tímidamente; después con mayor entusiasmo, cada uno armó su colección. Durante la charla noté que varios de ellos tenían el hobby de la jardinería y hacían preguntas y contaban sus experiencias. A modo de ayuda memoria les dejé un pequeño apunte y luego de compartir una gaseosa bien fresca porque era un día muy caluroso, cada uno retomó su actividad. 

Mi inquietud previa se había diluido en este intercambio casi lúdico; yo volví muy satisfecha.