En la última exposición “Estilo Pilar”, el Garden Club Argentino entregó el premio al mejor uso del color. El mismo fue entregado a Mariana Hogg por su trabajo “Abre tu mente… que la naturaleza nos invada” .

Mariana nos cuenta que la inspiró para realizar este diseño:

“El Patio… estancia principal de la casa, usado desde la antigüedad como lugar de recreo y recepción social. Aquí en nuestro país, desde la época de la colonia  adoptamos aquellos de nuestros antepasados españoles.

 

En este, una mesa central hecha con varillas de bombeo de petróleo y madera de lapacho de un vagón en desuso, invita a tomar una sopa natural. Las macetas realizadas con conos de manganeso recuperadas y de norias de acero inoxidable que en otro tiempo trabajaron en los silos transportando cereales cosechados de nuestros campos, albergan hoy plantas que otorgan movimiento, frescura y color. Las alturas de las mismas bajan la escala de las paredes que rodean el patio. A su vez enmarcan las vistas y disimulan aquellas que preferimos no mostrar.

 

 

 

 


Los cipreses nos recuerdan también a otros colonos, los italianos y sus “villas”.

Los canteros permiten tener cerca de la cocina las plantas comestibles aportando sus inconfundibles aromas y de esta manera acordarnos de nuestros antepasados franceses, el césped le otorga color y frescura al lugar.

Arriba telas de colores, vaporosas y transparentes nos proporcionan sombra y nos remite a los velos de la cultura árabe que también llego a nuestro país para instalarse. Asimismo les da movimiento a la estructura de la casa.

 

 

 

 

 


Ante la pileta se nos aparecen unas sombrillas invadidas por plantas, podemos pensar en un “techo verde” no solo para una casa, sino en todo aquello que nos cobija.

Las formas geométricas de los canteros circulares se entrelazan con otras como el rectángulo de la pileta, que ya es y por que no, medio estanque….     

 

 


Los colores de las telas también invaden dando vida y permiten que los verdes de las plantas nos serenen.

Hay un juego entre lo nuevo que invade y lo conocido que quiere quedarse. Los dos son posibles si permitimos ser permeables y así enriquecernos de forma armónica.

La casa esta implantada en lo que alguna vez fue un casco de estancia. Campo que no podemos dejar de vislumbrar en los bebederos hechos en caños de petróleo y que ahora son estanques con plantas acuáticas que son receptáculo del agua de lluvia que cae de los techos. Desde adentro de la casa proporcionan un punto focal cercano a las ventanas.

Material reciclado para los puff y nuevamente el color.

Un círculo perfecto de pasto es el marco para acostarnos en una cama “antigua”. Hace tanto que esta ahí que el pasto también la invadió!!!!!

Mix de razas. Los sajones también están aquí, de forma sutil pero presentes. Abrirse al espacio o permitir cerrarse, por eso los durmientes de ferrocarril colocados como guardianes están solo donde los necesito. Me contienen y me anclan a lo que pertenezco.

Un “campo” de trigo espera sus espigas para que el viento de movimiento a este sector.

Las plantas, árboles y arbustos comienzan otro juego el de la flora nativa y la “invasora” traída de otros lugares y regiones. Porque no permitirlo para que pueden convivir y finalmente enriquecer nuestra vista con sus maravillosos colores, formas y texturas?….

Las esculturas están puestas en puntos focales dentro y fuera del jardín para que todos puedan ser invadidos por el mensaje intrínseco del arte.

 

Mas allá una pérgola nos proporciona un lugar de sombra y calma para poder aislarnos cuando sea necesario y arma un espacio listo para ser admirado.

Entrar en este patio que más allá se transforma en jardín es querer mirar lo conocido desde otro lugar, es dar vuelta nuestra cabeza y abrir nuestra mente a algo distinto.

 

 

 

 

 

 

 

Usar versus contaminar……Recuperar materiales, reutilizarlos en forma provechosa para que esta vez con ellos podamos embellecer el espacio natural.

Permitir la invasión de lo natural, permitir lo no convencional.

Todo es posible……”