Mi Passiflora caerulea

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Día de sol pleno, cielo prístino y temperatura cálida, la combinación perfecta para un paseo por mi jardín. Algo envuelve a la Chaenomeles japonica, una enredadera, me llama la atención, me acerco y veo una flor hermosa, exótica por su forma y con destellos de un intenso color lila aferrada a la guía de la planta que, a su vez, está llena de más guías y más pimpollos. No puedo con mi eterna curiosidad de saber nombres. Con el identificador de plantas de mi celular saco foto y descubro que tengo una Passiflora caerulea a la que conocía de chica por las figuritas de un álbum que coleccionaba y ya me gustaba desde entonces. No dudé en compartir todo el encanto de mi flor en el grupo de Horticultura, en el que, para gran sorpresa, vi que había unas idénticas también de intenso y llamativo color carmesí, ambas, Passiflora  quadrangularis. La mía está en Yerba Buena, Tucumán y las otras en Monte Grande, Buenos Aires y en la provincia de Catamarca. Esta flor, cuya semilla seguramente fue “transportada” por algún pajarito, me alegró el paseo y una vez más, quedé maravillada ante tanta belleza y perfección que nos regala la naturaleza tan digna de admiración.

Foto 1:Passiflora caerulea, Yerba Buena, Tucumán

Foto 2:Passiflora quadrangularis, Monte Grande, Buenos Aires

Foto 3:Passiflora quadrangularis, Catamarca

Verónica M. Conrad

Grupo Los Lapachos – Tucumán-GCA